El “trono” de la Virgen

Los primeros datos que hacen referencia a las andas de la Virgen de las Mercedes se remontan a principios del siglo XVII cuando la imagen estaba en la Iglesia de Santa María la Mayor de la Mota. Consta documentalmente que en el año 1616, fueron encargadas unas andas de plata al maestro platero granadino Hernán Ortiz; esta referencia nos permite, por tanto, conocer que por estos años la Virgen ya se procesionaba.

No encontramos nuevas referencias a los tronos hasta dos siglos después, en los primeros años del siglo XIX, cuando son encargadas unas nuevas andas para la Virgen al maestro retablista Eulogio José de Priego. Pintó y doró estas, Salvador Cano.
En 1807 se habla de una nueva peana sobre la cual la imagen se coloca durante sus últimos años en La Mota, el tiempo que estuvo provisional en la Veracruz y sus primeros años en el lugar donde se encuentra actualmente, la Iglesia de Santa maría la Mayor (Consolación).

Las actuales andas de la Virgen, fueron adquiridas por la Cofradía en 1906 siendo Hermano Mayor Francisco Núñez Fernández siendo costeadas por los hermanos y devotos de la Virgen, como así consta en la peana de estas. Las andas, son un encargo a la fábrica madrileña de Meneses y estaban compuestas por cuatro candelabros en las esquinas, con figuras de ángeles que sujetaban por encima de sus cabezas, candelabros de tres brazos con tulipas, en la actualidad sustituidos por otros modelos de cinco tulipas, desconociéndose el paradero de los originales, junto a ellos y en la parte delantera, dos tenebrarios con cinco velas cada uno. En el centro del trono peana octogonal y crestería rodeando la parte central. En aquella época el trono tenía solamente dos varales delanteros y dos traseros. Toda la pieza estaba realizada en metal plateado típica orfebrería de la casa Meneses

Cabe destacar que no fueron éstas las únicas andas del mismo estilo que Meneses hizo en esta época. Algunos ejemplos son las andas de la Virgen de la Fuensanta de Villanueva del Arzobispo o las del Señor de la Humildad de Alcaudete, entre otras, ya que fueron muy usuales en aquella época y posteriores.

En el camarín, por esta época la Virgen se situaba sobre una peana de estilo neoclásico, que sustituía a la peana de madera adquirida a principios del siglo XIX. Ésta peana desaparecerá en la Guerra, de igual forma que los cuatro candelabros de las andas.

En agosto de 1938 procesiona por primera vez la nueva talla de la Virgen en las mismas andas que tenía antes de la Guerra. Siendo colocada en el camarín, la Virgen, con la peana de madera que tenía desde el siglo XIX.

En los años 50, la Cofradía adquiere una nueva peana a juego con cuatro candelabros todo el conjunto de estilo rococó y dorado en consonancia con el retablo mayor de la iglesia. Estos candelabros sirven para procesionar y colocarlos en el camarín.

Por estos años el trono es ensanchado y se le añade un varal más.

Unos años después se le colocan nuevos candelabros de varios brazos.

En 1993 se cambian de nuevo los candelabros por otros nuevos, los actuales, se cambian a su vez las punteras (cantoneras) de los varales.

La última de las restauraciones más significativas, se lleva a cabo en el 2002. Es la restauración del trono, del resplandor, el creciente (media luna) y las coronas antiguas. En este mismo año al traerse el nuevo trono para la Candelaria, se dejó de utilizar aquellas entrañables andas pintadas de azul que todos recordamos ver de pequeños “en el día de los palomos”.

En 2006 una campana nueva se une al varal del centro para las llamadas y en 2009 se modifican los varales haciéndose más largos para dar cabida a un mayor número de costaleros.

 

 

Fuente: Francisco José Sánchez Corrales y Jesús Castillo Delgado

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