historia

El culto y la devoción a la Virgen María, Nuestra Señora, es, es sus orígenes y en Alcalá la Real, similar a los de otras poblaciones andaluzas, remontándose a los siglos en que nuestra tierra dejó de ser musulmana para incorporarse nuevamente al cristianismo y a la civilización occidental.

La entrega de esta ciudad a las tropas castellanas el 15 de agosto de 1341, coincidente con la festividad de la Asunción, dejó marcada para siempre la conmemoración de aquella fecha con ambas efemérides. El rey Alfonso XI, protagonista de la empresa, dejó huellas de su devoción a María al donar a la ciudad la imagen de la Virgen Coronada, que, afortunadamente, permanece aún en su ermita de la Fuente del Rey.

Sin embargo, la celebración de esta fecha decisiva en la historia local se centró en torno a Nuestra Señora de la Antigua, venerada en la Iglesia Mayor Abacial, de la Mota. Esta imagen aparecía en los inventarios de 1568. En los de 1576 volvía a describirse, aclarándose que Nuestra Señora estaba “hecha de nuevo”, por mandato del abad Don Diego Dávila. Desconocemos, por ahora, la autoría de tan venerada imagen.

El 8 de abril de 1577 el Papa Gregorio XIII concedió la gracia de altar privilegiado al de la Virgen, por súplica de Francisco de Pineda Mexía, siendo considerado como el de San Gregorio, de Roma. Por cada misa que se dijese en él, se sacaba un alma del Purgatorio.

En los inventarios de 1582 y 1602 se contenían descripciones similares a las anteriores, pero ya en el de 1613 se añade una nota marginal que especifica “ésta es la Virgen de las Mercedes”.

No es aventurado señalar que el título de la advocación alcalaína de María va unido al privilegio de conseguir indulgencias, mercedes, en su capilla de la Mota, descartando que la mencionada advocación tenga que ver con la Redentora de Cautivos. Nunca se celebró su festividad en septiembre, sino en agosto, en la Asunción.

En el mismo año de 1613, el maestro Ginés Martínez de Aranda daba la traza de un nuevo retablo para Nuestra Señora de las Mercedes, así, con todo su título, que, progresivamente, fue convirtiéndose en las advocación mariana más querida y admirada por los alcalaínos.

Se le atribuyeron supuestos milagros y en 1615 el Papa Paulo V concedió a la hermandad, ya existente, un jubileo perpetuo de indulgencia plenaria en el día de la Asunción, y otras mercedes, perdones y cuarentenas, en las festividades de San José, Santa Ana, Concepción y Natividad de María.

El primer dato del Archivo Municipal de Alcalá la Real sobre la Virgen de las Mercedes es de 28 de julio de 1616, en el que se organizan festejos por ser una imagen a la que la ciudad tiene gran devoción, pos sus milagros. En el mismo archivo y con fecha de 24 de julio de 1617, se tiene el primero sobre su Esclavitud.

Prosiguieron las donaciones y el enriquecimiento patrimonial que llevan a la capilla y hermandad a realizar un préstamo a la fábrica de la iglesia abacial, para construir la capilla mayor, a cambio del rezo, por siempre, de las salves de cada sábado del año y vísperas principales de la Virgen. Esto ocurría en 1624.

Los bienes preciosos aumentaron, al igual que las actividades en torno al mes de agosto. En 1651 aparece por primera vez la palabra “cofradía” en documentos, sustituyéndose el término de “esclavitud” y “hermandad”. No se poseen estatutos de aquellas fechas. El 3 de abril de 1708, según consta en el Archivo Municipal, la Ciudad trataba ya a la Virgen de las Mercedes con el título de Patrona.

Con la destrucción de la iglesia de la Mota en la guerra de la Independencia, el culto a Nuestra Señora se trasladó a la iglesia de la Veracruz, y, definitivamente, al convento franciscano de Consolación.

De 1847 se conoce el primer texto publicado de la novena a la Virgen, que se ha celebrado sin interrupción hasta nuestros días. De 1867 son las primeras Constituciones conocidas, en donde se detalla que pertenecen a una cofradía “nuevamente establecida”, y que son aprobadas en 1868 por el Obispo de Jaén, monseñor Antolín Monescillo. Su Majestad la Reina Doña Isabel II aceptaba para sí y su descendencia el cargo de Hermana Mayor, pasando a denominarse teniente de hermano mayor el que regía en su nombre la hermandad (24-X-1867). Desde entonces le viene a la cofradía el título de “Real”.

En 1917 se reformaban las Constituciones, aprobándose canónicamente el 9 de diciembre de 1918. Igual cometido se realizó en 1927 por el Obispo de la Diócesis, monseñor Manuel Basulto.

El 19 de agosto de 1936 se destruyó la venerada imagen renacentista y en 1938, aún en guerra, se realizaba una nueva, la actual, obra de Manuel Garnelo y Alda, tallada por José Gabriel Martín Simón, que es copia bastante aproximada de la desaparecida. Fue financiada por la generosidad de los devotos y muy especialmente por Francisco Serrano del Mármol.

El 8 de diciembre de 1954, festividad de la Inmaculada, Nuestra Señora de las Mercedes fue nombrada Alcaldesa Mayor de Alcalá la Real, según acuerdo municipal, imponiéndosele el bastón de mando en la plaza del Ayuntamiento, de manos del alcalde, don José Collado Martínez.

El 9 de agosto de 1955, el Obispo de Jaén, monseñor Romero Mengíbar, aprobaba una nueva reforma de las Constituciones, que han permanecido en vigor hasta la reforma del Código del Derecho Canónico y Reformas Diocesanas de 1985.

En 1963 el Dr. Romero Mengíbar impuso nuevas coronas a la Sagrada Imagen, estando presente el también Obispo de Guadix-Baza, monseñor Álvarez Lara.

El 19 de julio de 1976, siguiendo la decisión de su antecesora la Reina Doña Isabel II, Su Majestad el Rey Don Juan Carlos I aceptó el nombramiento de Hermano Mayor, corroborándose el título de “Real” que ostenta.

En el año 1992 se procedió a la restauración de la imagen, llevada a efecto por el artista José Barbero Gor, costeada por donativos procedentes de la devoción popular, permanente y progresiva.

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